Artículo 14. Principios generales

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Las partes firmantes reconocen que la formación, que es tanto un derecho como un deber de la plantilla, se configura como un elemento básico y fundamental para contribuir al desarrollo profesional de la misma. Constituye, a su vez, un factor decisivo para aumentar la competitividad de la Empresa, al incrementar el nivel de cualificación y desempeño de la plantilla, alineándolo con los objetivos y la estrategia de la Empresa. A tal efecto, la política formativa de la Empresa contemplará los siguientes criterios:

  1. Los establecidos con carácter general en el Convenio del Sector de Seguros.
  2. La Empresa destinará anualmente, al menos, el 1 por ciento del salario bruto anual del conjunto del personal a las acciones de formación y ayuda de estudios. En esta cuantía se englobarán, tanto los gastos relacionados directamente con la formación, como los necesarios para que ésta se pueda llevar a cabo. Se computarán a estos efectos los importes que la Empresa se bonifique en las cotizaciones a la Seguridad Social, conforme a lo establecido en la normativa estatal que regula la financiación de las acciones de formación continua en las empresas, incluidos los permisos individuales.
  3. La Empresa pondrá en conocimiento de la Comisión de Desarrollo Profesional, el Plan de Formación que periódicamente se establezca.
  4. La empresa procurará que con carácter general y en la medida de lo posible la formación planificada por la empresa, tanto de carácter presencial como e-learning se desarrolle dentro de la jornada laboral, considerándose en todo caso, el tiempo empleado en la misma como tiempo efectivo de trabajo.